Cuando piensas en un nervio pinzado, probablemente te imaginas algo parecido a un picahielo clavado en el brazo. Es decir, un dolor tremendo. Pero hay distintos tipos. Un nervio puede pinzarse por esfuerzo repetitivo o por una postura forzada, y eso duele menos que un tirón brusco o un impacto, como el latigazo cervical de un accidente de auto o una caída de una escalera.

Si después de un accidente te quedó dolor de cuello o molestia en brazos o manos, revisa si tu plan de salud cubre visitas a un quiropráctico: son buenos tratando lesiones de tejidos blandos como el latigazo cervical y el síndrome del túnel carpiano. Una visita podría aliviarte el dolor más pronto que tarde.

La buena noticia es que un quiropráctico sí puede resolver un nervio pinzado, y además ayudar a que no vuelva a pasar. La formación quiropráctica busca justamente preparar especialistas para diagnosticar y tratar nervios pinzados y otras dolencias comunes, como los dolores de cabeza y el dolor de espalda.

Esto es lo que conviene saber sobre esta lesión tan común, y si es de las que conviene consultar cuanto antes.

¿Qué es un nervio pinzado?

Un nervio pinzado ocurre cuando el pequeño espacio entre las estructuras óseas de tu columna —las vértebras— se vuelve demasiado estrecho. Puede ser porque una hernia de disco empuja contra esas estructuras, o por espasmos musculares o articulaciones desalineadas, algo que pasa en un accidente de auto, en una caída o al levantar mal algo pesado.

Si las estructuras óseas de la columna quedan demasiado juntas, pinzan e irritan los nervios que pasan por los espacios entre ellas. Y si un disco herniado presiona esos nervios, el resultado es el mismo.

Normalmente no es grave y puede tratarse con métodos conservadores, como el cuidado quiropráctico o el masaje terapéutico.

Si sientes entumecimiento y debilidad en alguna zona del cuerpo por un nervio pinzado, lo más probable es que mejore con el tiempo. El dolor puede empeorar antes de mejorar, pero si los síntomas no ceden después de 7 a 10 días —o más—, consulta de inmediato con el médico que corresponda.

¿Pueden los quiroprácticos ayudar con un nervio pinzado?

Los quiroprácticos se especializan en tratar la columna y las vértebras mediante técnicas de manipulación, como los ajustes espinales. Su formación les da distintas herramientas para ayudar a las personas a recuperarse de dolores y dolencias físicas.

Así que la respuesta corta es sí: un ajuste quiropráctico es una buena primera parada para problemas como un nervio pinzado u otras complicaciones como el latigazo cervical, el síndrome del túnel carpiano y el dolor nervioso en cuello y brazos.

Un estudio publicado en el Journal of Chiropractic Medicine encontró que el tratamiento quiropráctico es muy eficaz para el dolor lumbar y la radiculopatía (dolor nervioso en brazos y manos). La investigación sugiere que los ajustes pueden reducir el dolor, mejorar la funcionalidad y aumentar el rango de movimiento en personas con dolor lumbar y radiculopatía.

El manejo quiropráctico recurre a técnicas de medicina alternativa, como la manipulación espinal, para liberar la presión sobre un nervio pinzado. Puede lograrse llevando la columna a su alineación o aplicando tracción suave sobre la zona afectada.

En algunos casos, sumar terapia física o masaje terapéutico antes o después del plan de tratamiento ayuda bastante a tratar la condición con más eficacia.

¿Cuándo debería ver a un quiropráctico?

Si tienes un dolor repentino en el brazo o la mano que no se va, puede ser un nervio pinzado. Conviene descartar que sea solo un calambre muscular, porque se siente parecido. También podría ser síndrome del túnel carpiano si tienes dolor y hormigueo en ambos brazos a la vez.

La mejor forma de salir de dudas es consultar con un médico y hacerte una resonancia que aclare el problema.

¿Qué pasa en una visita quiropráctica?

El quiropráctico te preguntará por tus síntomas, cuánto tiempo llevan molestándote y si hay antecedentes de dolor de cuello o espalda en tu familia.

También puede hacerte un examen físico para determinar la causa del problema.

Es posible que pida o revise radiografías para ver si hay algo inusual en las vértebras o los discos que esté presionando los nervios. Eso es especialmente importante si lo que está pinzando el nervio no es algo que pueda ajustarse con las manos, como tejido cicatricial.

Incluso si un ajuste no elimina los síntomas del todo, puede reducirlos lo suficiente como para evitar una cirugía u otros tratamientos invasivos.

Servicios quiroprácticos para corregir un nervio pinzado

Los quiroprácticos pueden tratar un nervio pinzado de varias formas.

Tu profesional intentará realinear las vértebras para que dejen de presionar los nervios que causan el dolor y los demás síntomas. Los ajustes pueden hacerse con las manos o con instrumentos como el Activator, que aplica una fuerza controlada sobre zonas concretas de la columna. En algunos casos hace falta terapia de tracción: pesas o poleas que estiran suavemente los músculos antes de devolverlos a su sitio.

También pueden ayudar con aplicaciones de frío o calor si los nervios están inflamados. El calor afloja los músculos tensos para que dejen de tirar de los nervios cercanos; el frío reduce la inflamación y la hinchazón alrededor del tejido dañado.

Un nervio pinzado puede ser muy incómodo y volver difíciles las tareas más simples. Que aparezca de vez en cuando es normal; pero si pasa todo el tiempo y no estás haciendo ninguna actividad exigente, puede haber algo más de fondo.

Evaluaremos tu columna y tu sistema nervioso para ver qué está causando el dolor —una hernia de disco, articulaciones desalineadas que pinzan un nervio— y aplicaremos técnicas como masaje, manipulación manual y ajustes espinales para que tu cuerpo sane más rápido de lo que lo haría con cuidados caseros.